Cibercondría: 3 Riesgos ocultos y peligrosos de autodiagnosticarte en Google
¿Te ha pasado que sientes algún malestar o que empiezas a notar síntomas de enfermedad y ya sea que, por tiempo, traslados largos o que no cuentes con una cita médica optas por consultar en Google lo qué podría estar pasando?
Tecleas las primeras letras de tus síntomas y un sinfín de opciones son arrojadas al buscador; desde gripes hasta llegar a lo más temido de todo, cáncer.
Comienzas a leer y te das cuenta de que mucho de los síntomas que te arrojan coinciden con tu situación y es así como simplemente terminas más ansioso y confundido; preocupante ¿verdad?, pero estas olvidando algo importante; internet no sabe tu contexto clínico.
A este tipo de comportamientos o búsquedas se le atribuye el nombre de Cibercondría.
¿Qué es la Cibercondría?
La cibercondría es el comportamiento de buscar información médica de manera compulsiva en internet, lo que puede llevar a un aumento de ansiedad y preocupaciones injustificadas sobre la salud.
¿Por qué sucede la Cibercondría?
Ansiedad y miedo a enfermedades: Muchas de las búsquedas que hacen las personas son con intención de buscar claridad y paz, pero terminan encontrando todo lo contrario. La búsqueda inicial puede dar una sensación de control, pero a menudo termina en un espiral de ansiedad con información alarmante.
Facilidad de acceso a información: La disponibilidad de información a foros, redes sociales o testimonios esta a la orden del día, esto facilita que las personas busquen y encuentran información en línea. Lo que puede llevar a una sobrecarga de información e interpretación errónea de los síntomas.
Sesgo de confirmación: Consciente o inconscientemente, buscamos información que confirme lo que ya tenemos o creemos. Si te preocupa que sea grave, tu mente le da más peso a los resultados alarmantes y minimiza los más comunes. Esto hace que la búsqueda se vuelva cada vez más ansiosa, porque solo encaja con lo peor.
Intolerancia a la incertidumbre: Google da la ilusión de una respuesta rápida, pero cuando no la encuentras, vuelves a buscar y esa necesidad de certeza puede convertirse en un ciclo de ansiedad. En la salud, muchas veces no se puede concluir con una sola lista de síntomas: se necesita exploración física, antecedentes, tiempo de evolución, signos de alarma o estudios.
Hipocondría preexistente: Cuando una persona ya tiene una preocupación constante por su salud (lo que se conoce como ansiedad por enfermedad o hipocondría), internet puede ser un disparador. Cada síntoma se interpreta como una amenaza, y la búsqueda termina siendo compulsiva.
Riesgos de la cibercondría.
Aumenta la ansiedad: Leer posibilidades graves te hace sentir en peligro, aunque no sea lo más probable.
Puede provocar síntomas físicos por estrés, que se llegan a confundir con infartos al corazón.
Autodiagnóstico equivocado: Los síntomas son compartidos por muchas enfermedades: dolor de cabeza puede ser deshidratación hasta migraña.
Sin exploración médica y antecedentes, es fácil interpretar mal lo que lees.
Automedicación y decisiones peligrosas: Tomar antibióticos, antinflamatorios, suplementos o remedios sin indicación puede empeorar el problema o causar efectos secundarios y se corre el riesgo de interacciones con otros medicamentos que pueden poner en peligro nuestra salud.
Para entender mejor esto te invitamos a ver la siguiente imagen,(da click aquí).
Impacto en la vida diaria: se puede presentar alteraciones de sueño, estrés y ansiedad, lo que empeora los síntomas.
¿Cómo usar internet de forma segura cuando tienes síntomas?
Úsalo para orientarte, no para diagnosticarte.
Busca en fuentes confiables como paginas de hospitales y universidades, instituciones de salud como, secretarias de salud u organismos internacionales.
Ponle límites a la búsqueda, máximo 10 a 15 minutos y de 2 a 3 fuentes confiables.
Si aparecen señales de alarma (dolor de pecho, falta de aire, desmayo, debilidad de un lado del cuerpo, fiebre alta persistente, sangrado abundante, dolor intenso súbito), lo más seguro es acudir a valoración médica.
Agenda tu cita
Si identificas estos comportamientos en ti o en alguien cercano, buscar apoyo profesional es el paso más seguro y responsable. La información en internet puede orientar, pero no sustituye la evaluación de un especialista que comprenda tu historia, contexto y necesidades.
Un psicólogo o psiquiatra puede ayudarte a entender lo que estás sintiendo, disminuir la ansiedad y brindarte herramientas para recuperar tu tranquilidad.